Mi señora
No alcanzo a comprender el por qué de su presencia en mi corazón, mi señora. En el día, ilumina mis refugios mostrándome con claridad el camino que he de tomar si a su corazón quiero llegar. En la noche, admiro su reflejo en las aguas. Porque usted señora mía, es como la luna, esta siempre reinando en los cielos. Siento sus hilos vacilantes entrelazados en mi corazón, mi señora. Y me rindo ante su voluntad y dejo que esta maneje mi alma, guiándola hasta la conquista de su soledad.

