viernes, 16 de mayo de 2008


Mi señora

No alcanzo a comprender el por qué de su presencia en mi corazón, mi señora. En el día, ilumina mis refugios mostrándome con claridad el camino que he de tomar si a su corazón quiero llegar. En la noche, admiro su reflejo en las aguas. Porque usted señora mía, es como la luna, esta siempre reinando en los cielos. Siento sus hilos vacilantes entrelazados en mi corazón, mi señora. Y me rindo ante su voluntad y dejo que esta maneje mi alma, guiándola hasta la conquista de su soledad.


lunes, 5 de mayo de 2008

domingo, 4 de mayo de 2008

sábado, 3 de mayo de 2008

Ecos grises de una noche blanca

Gris madrugada de ecos que retumbaban en mi cabeza y todos ellos decían lo mismo, perturbando mi razón, nunca mas volverás de la soledad para ver esta posibilidad. Amaba la posibilidad. El desamparo de la sinrazón marco por siempre mi corazón. Nubes grises rasgaban los vientos buscando el agua que un día las llenara. Siempre recorriendo el mismo cielo que las contemplara saciadas. El escenario no cambiaba. Nada a su alrededor se había visto perturbado por su situación. Nubes y sólo nubes eran las que recorrían los cielos. Nubes sedientas. Pero sólo nubes. Movidas por el antojo de los vientos. Sin voluntad pese a tener una necesidad. Sólo nubes grises en una madrugada gris…de una noche blanca.


Carlos Acosta