lunes, 31 de marzo de 2008
La voz de las cosas II
El Maestro dijo:
- Con aprender la verdad por la mañana y morir por la noche bastaría.
Analecta, IV-8
El Maestro dijo:
- El hombre bien nacido es sosegado y profundo. El vulgar no cesa de agitarse.
Analecta, VII-36
Fan Chiang preguntó:
- ¿Qué es el amor?
El Maestro dijo:
- Conceder más valor al esfuerzo que a la recompensa: a eso se llama amor.
Analecta, VI-20
domingo, 30 de marzo de 2008
La voz de las cosas
Todas las cosas
Próximas o lejanas,
En secreto
Están vinculadas unas con otras
Y no se puede tocar una flor
Sin alterar una estrella.
Francis Thompson
SABIDURÍA ZEN
Un monje preguntó a Daishu Ekai:
-¿Qué es el nirvana?
El Maestro repondió:
-No Prolongar el karma del nacimiento y de la muerte:
eso es el nirvana.
-¿Qué es el karma del nacimiento y de la muerte?
- El karma del nacimiento y de la muerte consiste en desear el nirvana.
lunes, 24 de marzo de 2008
Mens sana in corpore sano
Pocos, o quizá ningún otro deporte, habrán sido tradicionalmente tan despreciados y denostados como lo ha sido, y es, el culturismo. Asociado sistemáticamente con la vanidad, la homosexualidad, a también la metrosexualidad, la supuesta estupidez de sus practicantes.. Pocos deportes han nutrido tanto y tan bien los casting cinematográficos para papeles de retrasados, tarados o simplemente estúpidos. En pocos deportes se puede haber ensañado tanto la ignorancia, la incomprensión, la burla de los parroquianos en los bares cuando aprecian en la televisión una de las pocas menciones a un campeonato o a un deportista. Pocos deportistas de élite pueden haber sido tan ridiculizados, burlados y sus esfuerzos tan despreciados y minimizados como los culturistas. Son tantos y a veces tan enrevesados los mitos y supersticiones que se han creado en torno a él, que a veces resulta inútil intentar siquiera rebatirlos. Y sin embargo son cada vez más las personas que lo practican. Raro es el joven que en algún momento de su vida, frecuentemente al comienzo del verano, no se dirige a un gimnasio de pesas como primer lugar para intentar mejorar su aspecto. Y más raro aún es el que al cabo de un mes todavía sigue yendo. Se crean nuevos nombres y nuevos métodos de entrenamiento para combinar esta actividad con otras también beneficiosas y sobre todo para desmarcarse de toda esa carga negativa de la opinión pública.
Entrenamiento con pesas, musculación, fitness, mantenimiento con pesas, y tantos otros términos que atraen a gente, mucha gente, libre así de los miedos hacia el excesivo desarrollo, el uso de drogas o el agarrotamiento que tradicionalmente se asocian con el culturismo. Y es que las pruebas hablan por sí mismas. Legiones de gente llenan los gimnasios, su visita se incorpora a los hábitos de vida normales, una floreciente industria explota el mercado de los aparatos de entrenamiento, de los complementos vitamínicos y la dietética que con el ejercicio completan el concepto de vida sana. Un ideal de "Mens sana in corpore sano" que pioneros como Charles Atlas o Marcel Rouet desarrollaron hace décadas sin conseguir del todo desmarcar el entrenamiento con pesas de su anterior historia como atracción de feria.
Los cazadores de sueños
Me permito ahondar en el análisis de ciertas personas que se dedican, como pasatiempo, a burlarse y pisotear los sueños de la gente. Me sugiere una conducta egoísta fundada por el fracaso de sus propios anhelos o la ausencia de los mismos, que es peor. Esto ha desembocado en una personalidad que no es capaz de ver más allá de su propio ombligo y de sus propias ambiciones. Pero no puedo evitar preguntarme como una persona puede ser capaz de ver la necesidad y el anhelo en los ojos de aquel y no poder obviar sus angostas opiniones para así poder ser partícipe de su felicidad. Ciertamente cada cual tiene un parecer acerca de las cuestiones de la vida, pero, ¿no debería estar una ilusión por encima de toda razón? Siempre y cuando esta no afecte a nadie más que al ilusionado. Pena deberían darnos las personas que no son capaces de respetar, que no de comprender, los sueños de aquellos que buscan en ellos el apoyo y las fuerzas que a veces flaquean. Me despido pues de las negras almas y los oscuros corazones de aquellos que no son capaces de ver las ilusiones y los anhelos en el ojo ajeno.
El cuervo
Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
"Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más."
¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma
en mis libros, ni consuelo a la perdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.
Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
"No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;
un tardío visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más".
Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
"Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oído...", y abrí de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.
La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar...
sí, susurré la palabra "Leonor" y un eco la volvió a nombrar.
Sólo eso y nada más.
Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
"Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!".
Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
fue, posóse y nada más.
Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
"Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser
osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?"
Dijo el cuervo: "Nunca más".
Que una ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido
ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.
Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal
que se llamara "Nunca más".
Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,
como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.
No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna
hasta que al fin musité: "Vi a otros amigos volar;
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará".
Dijo entonces :"Nunca más".
Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;
"Sin duda - dije-, repite lo que ha podido acopiar
del repertorio olvidado de algún amo desgraciado
que en su caída redujo sus canciones a un refrán:
"Nunca, nunca más".
Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al ave y el portal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir que quería la funesta ave ancestral
al repetir: "Nunca más".
Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,
y ya no usará nunca más!.
Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso
mecido por serafines de leve andar musical.
"¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Diós estos ángeles dirige
hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!
¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!".
Dijo el cuervo: "Nunca más".
"¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad
trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,
a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,
dime, te imploro, si existe algun bálsamo en Galaad!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".
"¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
Por el Diós que veneramos, por el manto celestial,
dile a este desventurado si en el Edén lejano
a Leonor , ahora entre ángeles, un día podré abrazar".
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".
"¡Diablo alado, no hables más!", dije, dando un paso atrás;
¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".
Y el impávido cuervo osado aun sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará...¡nunca más!.
domingo, 16 de marzo de 2008
CUANDO LAS ESTRELLAS DESAPARECEN...
Tenemos cada persona una estrella asignada para que sea luz y guía de nuestro camino en esta vida. Cada persona con una estrella y cada estrella con una persona. Una estrella eterna a la que mirar y admirar para que sea esta la nuestra, fuente de inspiración y pureza. Luz que nos guía y por nosotros vela para que nada malo nos ocurra mientras la noche impera. La oscuridad reina si ellas no llegan a que nuestra vista las vea. Un profundo suspiro llama a las estrellas para disipar la niebla que tras ellas se extiende y de la mano de la oscuridad las aterra. Una estrella ha desaparecido y una persona sin luz y guía se ha caído. Pues sin su guía no puede seguir su camino. Sola y triste vaga sin rumbo por las calles de la agonía dentro de su melancolía. Pues sin su estrella la han dejado. Sin rumbo se ha quedado. No sabe qué hacer ni que decir pues nada puede ya sentir. Vacio y desesperación inundan su corazón, pues a su estrella han raptado. Sabe que ha de encontrarla pues su corazón alberga la esperanza de que al fin pueda iluminarla. Un torrente de desesperación inunda su corazón pues a su estrella no puede perder si a su corazón desea volver a ver. Vaga por el vacio, por el más absoluto vacio de oscuridad. Al fin a su estrella encuentra y no puede cejar su empeño de preguntar a quien ha de admirar ahora que su luz ha dejado de iluminar a su ya oscuro corazón. Por toda respuesta él “no” se impone a la razón. ¿No ha qué? Pregunta con desesperación. No puedo guiarte ni iluminarte pues tú no eres la persona que ha de admirarme. Has debido de confundirte de estrella. Dice con tesón. Pero…. ¿y cómo encontrare a mi estrella? ¿Como encontrare a la guía de mis sueños y anhelos, fuente de luz que irradia a mi corazón? El silencio provino a la razón pues ya nadie oía su petición. Un pequeño hilo de esperanza resonó en su corazón. Un hilo que decía…sigue el camino que tu instinto marque, pues a ella algún día encontraras y ya nunca jamás, te volverá a dejar en soledad. Siguió vagando en la oscuridad, pues ya sabía que algún día a su estrella encontraría. Preso de la ilusión sintió de repente a su corazón, pues a lo lejos, en la oscuridad, una estrella pudo entrever. Tras una leve exhalación acudió al encuentro de su posible luminosa. Se acerco con sigilo y agudizo hasta el último de sus sentidos. Y sin más dilación a ella se dirigió. ¿Quería saber si eras tú mi estrella, guía de mis sueños y anhelos, fuente de luz que irradia mi corazón?.. El silencio obtuvo por toda respuesta. Se acerco y volvió a formular su pregunta ¿eres tu mi estrella, guía de mis sueños y anhelos, fuente de luz que irradia mi corazón? El silencio de nuevo reino en la oscuridad. Alargó la mano con sumo sigilo intentando tocar la estrella que creía su guía. Antes de que siquiera pudiese rozar la punta de su estrella, esta cayo fundida ante su eterna agonía. No sabía que había hecho para merecer tal desprecio. Pero esta no volvió a iluminar su reflejo. Se había apagado y pronto desaparecería. Pues una estrella sin luz no puede distinguirse en la oscuridad. Y se dio cuenta de que a su estrella no volvería a ver, pues ya nada podía escapar a la terrible oscuridad que se cernía en su corazón. Se rindió. Se rindió y dejo que esta abrazara todo su ser. Y pronto se sumergió en la más profunda y terrible oscuridad a que nunca jamás había estado expuesto. Pues había perdido lo último que le quedaba. Había perdido la esperanza que su corazón albergaba de encontrar a su estrella, guía de sus sueños y anhelos, fuente de luz que irradia su corazón. Y sin esperanza, nada podía ya escapar a la terrible oscuridad de que estaba preso su corazón. Una agónica soledad y terrible oscuridad reinaran por siempre en el corazón de este contendiente. Que nunca más vera cumplida la petición de estar unida, a la estrella de su vida.
Carlos Acosta
Nimiedades
jueves, 13 de marzo de 2008
Salud y felicidad
miércoles, 12 de marzo de 2008
A Mery
Mery nunca pierdas la alegría de vivir,
porque sin ti,
mi vida perdería la noche y el día,
porque sin ti,
no encontraría sentido a la vida,
porque sin ti,
perdería la alegría de vivir,
porque sin ti,
no sabría qué decir,
porque sin ti,
no querría sonreír,
porque sin ti,
el suspiro sería la única manera de aguantar vivir,
porque sin ti,
nadie querría vivir.
Estas palabras están dedicadas a mi gran amiga la azafata. Porque a veces las fuerzas para vivir flaquean y nos impiden ver más allá del instante que en ese momento nos toca vivir. Porque los sueños de ayer, son las esperanzas de hoy y pueden ser la realidad de mañana. Porque yo estaré siempre para infundirte ánimos y fuerzas, siempre que a ti te falten. Porque quiero que sepas que nunca estarás sola y que siempre me tendrás para ti, para intentar convertir tu peor día en el mas fabuloso de toda tu vida.
lunes, 10 de marzo de 2008
En clase....cuando el aburrimiento arremete...
La verdad sobre la originalidad de tus sentimientos no deja indiferente al expectante y sin duda al alma q ya es tuya. Sería la vida contigo, un guiño al amor profundo. No podría, sin embargo, dejar de estar a tu lado, pese a saber que tu amor no está en mi regazo.
Carlos Acosta
Sandeces de un lunes raro.
Un borrador...
Hija de la Luna
Tu mirada ilumina mi alma de una manera que solo la luna haría con las estrellas, y mi cuerpo evoca, sin saber por qué, un sentimiento de añoranza. Luz de luna en tu mirada simulando magia en tu reflejo, hace que mi corazón se vuelque anhelando un beso. Un beso. Un beso que nunca llegara después de verte llegar, a la orilla del olvido del que nunca jamás saldrás. La ausencia de tu presencia ha marcado por siempre mi corazón con un sentimiento perdido, que jamás se perderá en el olvido. Pues recorrería ese mar de lo perdido si con ello consiguiese que vieses lo dolido de un corazón partido, por la ausencia de un ser querido. Mi alma ansia el reflejo de luz de luna que tu corazón distribuía sin pena alguna sabiendo que el amor no sería el mero reflejo de un sentimiento eterno. Las estrellas no pueden si no, reflejar la luz que de la luna llega y sin saber por qué irradiarla al alma que siempre espera, como si no tuviera idea del camino que debía tomar, si a tu corazón quería llegar. De tu boca emana la canción más esperada y susurra mis oídos con el anhelo de un corazón perdido. Tiempo. Tiempo de luz de luna en tu mirada para que mi alma sea reflejada con la ilusión de un amor tardío que jamás será correspondido. Vacio. Vacio por la ausencia de tu amor querido. Tristeza y melancolía de la mano unidas regando la flor de nuestro amor perdido. La incertidumbre alumbra la esperanza que alberga mi corazón de tenerte como amor. Amor. Amor perdido por siempre de tu corazón me despido.
Carlos Acosta
